Toda la operación ha salido bastante bien, me siento un poco horrorizado por lo sucedido, y más al revelar las fotografías. Había pedido prestado a mi primo Damián su pequeño estudio de fotografía. Mientras se secaban las copias me preparé un café, temblaba de miedo y a la vez de alegría.
Al llegar a la triste habitación terminal del estimado Alan, me temí que Alan estuviera privado mentalmente, le hago una pequeña señal y deja ver esos ojos vidriosos que empezaron a enfocarme. Vi cómo sonría de alegría por hacerle compañía, mientras su mirada mostraba envidia. Me senté junto a él y le tomé su mano. Por un momento quise exprimirla, pero la enfermera que me recordaba a mi amiga se encontraba haciendo su labor con la máquina, observando que todo estuviera bien.
<<Eres un buen amigo, David. Lástima que no nos conociéramos bajo circunstancias distintas>>. Repite Alan aquella desgastada frase que ha estado diciendo cada vez que yo venía a verle.
La enfermera me confirma que se encuentra tranquilo el paciente y me permite platicar en privado con él, afortunadamente. Precioso fuerte sobre su mano para confirmar que Alan seguía sintiendo dolor alguno, aunque no quería hacerle ese tipo de daño. Él me mira desconcertado y me pregunta Por qué lo hice. Sonrió y tomo un respiro.
<<Les dije a todos que me contagié teniendo una relación sexual con mi mejor amigo, quien se suicidó.>> le cuento.
<<Sí; el segundo día que fuiste al grupo.>> Contesta. <<¿Por qué lo mencionas?>>
<<Bueno>>, respondo,<< Resulta que todo lo que les he dicho a todos es mentira.>> Alan me mira confundido, esperando que prosiga.
Tomo un suspiro y continúo.<<Escucha un poco, Al, Yo fui contagiado por una excompañera de la universidad. Ella no sabía que portaba el virus. Ella fue infectada por un mierdecilla que se topó en una noche camino a su casa. Ese saco de mierda le amenazó con una navaja; la violó. Esa escoria le hizo hacerle cosas: sexo anal, sexo oral.. ella se encontraba aterrada, además de herida. ¿Te suena familiar algo, Al?>>
Alan quedó callado, tratando de procesar todo lo que le mencioné, luego responde <<No sé de qué hablas>>
<<Carajo, Alan. Acuérdate de Alexa; de la colonia Roma.>>
<<Por favor, perdóname, en esos momentos seguía con las drogas. No sabía que portaba el virus.>> Suplica el imbécil, pero ya es demasiado tarde. Quedamos un pequeño momento en silencio y continúo con la operación.
<<En muchos casos de violación forzada las victimas se quedan con un gran trauma en la vida y se dejan caer; pero Alexa ha sido una persona fuerte en voluntad, ella ha estado tratando de seguir adelante.>> Llega a mí una sensación de querer destrozarlo. Respiro profundo para tranquilizarme un poco y continuar.
<<Cuando conocí a Alexa, ella se mostraba temerosa en presencia de un hombre. Poco a poco me fui acercándome a ella, poco a poco la fui conociendo, poco a poco ella recuperaba la confianza. Una vez te encontramos en una plaza, vi cómo ella se aterró al verte pasar frente a nosotros, cuando me contó sobre ti, fue después de haber tenido una relación sexual. Antes, ella se mostraba muy insegura. Le aconsejé de que hiciera la prueba para ver si aquella mierda portaba el VIH y le había infectado. Ambos descubrimos que ella, una persona de verdad; una persona ética, había sido infectada. Era positivo, por lo tanto yo también ya me encontraba infectado.>>
<<David.. lo siento mucho.. ¿Qué te puedo decir? Has sido un buen amigo... La enfermedad.. la enfermedad es horrible, David. Mata a gente inocente.. mata a gente inocente..>>
<<Ahora es demasiado tarde, Alan, para tus disculpas. Yo te lanzaba oportunidades en el grupo y lo único que hacías era balbucear; burlarte.>>
Alan piensa un momento y no obstante suelta una risa profunda y larga: <<¿Qué piensas hacer al respecto?... ¿matarme? Adelante. Me estarías haciendo un gran favor...>> Veía cómo su esquelético rostro parecía animarse. Ambos estábamos sonriendo para el otro, con una risita encantadora. Era ya el momento de ejecutar lo demás. Saco de mi bolsillo, tranquilamente, las fotografías.
<<No se trata tanto de lo que voy a hacer como de lo que ya he hecho>> La sonrisa del bastardo desaparece, al igual que la risita.
<<¿A qué te refieres?>> Me sentía de maravilla observando sus reacciones de temor y confusión.
Le muestro la primera fotografía, la cuál tardó en descifrar, parecía preguntarse qué secretos contenían.
<<Piensa en la peor cosa posible que yo podría hacer. Multiplícala por mil.. y ni siquiera estarás cerca.>>
La primera fotografía era Carmen, conmigo, en un parque. Ambos sentados en la orilla de una fuente, confiados. Alegres como buenos amantes.
<<Qué carajos...>> balbucea Alan, mientras intentaba patéticamente incorporarse en la cama. Con mi mano logré fácilmente detenerlo y devolverlo a su lugar de residencia, haciéndolo disfrutar mi poder y su impotencia en aquel movimiento.
<<Relájate; tranquilo, tómalo con calma que necesitas reposar.>> Pasé la primera foto, mostrando así la siguiente. <<La fotografía anterior fue tomada por el pequeño Antonio.>> Digo sonriente y orgulloso. <<No le salió tan mal para ser un muchachito.>> La siguiente fotografía mostraba a Antonio sobre mis hombros, con un suéter colorido que le regalé la tercera vez que lo vi.<< Ésto fue hace una semana.>>
<<¿A qué vas con ésto?.. ¿Qué mierda has hecho?>> Era un sonido más que una voz. Parecía más proceder de alguna parte del cuerpo en descomposición que de su boca.
Le mostré la tercera fotografía sin decirle nada, era de los tres: juntos, como una familia. Su mandíbula empezaba a temblar de desesperación, lo cual me produjo gracia. Era ya momento de mostrar la cuarta fotografía, la cuál le destruiría su mundo, su ser.
Estoy disfrutando, aún más, el verle luchar con sus mayores temores sobre qué contiene la última fotografía..
No hay comentarios:
Publicar un comentario