Hermoso el amanecer que, después de una sombría noche, se manifiesta con tal suavidad.
Un entorno despierta, alegre por tal suceso, florece y vive para agradecer.
Oh, por ser magnífico, es que debo sufrir la ausencia de aquel amor.
Majestuosa la noche, fría y decadente. Hay temor y esperanza.
La tarde es tan solemne, la calidez se hace fuerte, el cántico viento juega en bosques.
Es triste despedirse, aunque bello sea el atardecer. Una caricia es suficiente.
Oh, por ser magnífico, es que debo sufrir la ausencia de aquel amor.
Majestuosa la noche, fría y decadente. Hay temor y esperanza.
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