viernes, 7 de noviembre de 2014

Después de mañana.

Invadido por la luz parda de los faroles, camino de regreso a casa, en silencio, encerrado en mis pensamientos, decepcionado de mí mismo.
Observo las luciérnagas que están pasmadas en el cerro, refugiando a gente de la noche y del frío. La luna se había ocultado detrás de los cerros, como si temiera ser vista. La noche es serena.
Me encuentro tranquilo e intranquilo. Me estoy ahogando, hay palabras que quieren salir de mí y florecer, ante los primeros rayos del sol, pero no lo permito, y me ahoga.

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