Sé que es absurdo vivir con el deseo de algo dificultoso (un capricho que sabes que ya no podría cumplirse), pero ,a pesar de aquel razonamiento, vivo con ello.
Me aterra la idea, y me deprime.
Es extraño vivir con esos sentimientos, esa idea; aquel deseo. Raramente me siento a gusto: me distraigo de la idea o la veo en otro sentido (de manera que no me dañe, aunque siempre termine dañándome; mortificándome con ese complejo capricho).
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