sábado, 25 de octubre de 2014

Escribí bastantes cosas, cosas pobres, de un terrible enamorado...

La tarde era tranquila. De pronto ella llamó mi atención y el viento comenzó a soplar suavemente sobre nosotros. Ella sonreía mientras descubría su rostro, por el viento que jugaba con su cabello.
Hojas caían, danzando, mientras nos aproximábamos...

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